Análisis Político
En una reciente entrevista con Mayra Alvarez, Gilmer Ibáñez, secretario de Defensa Laboral de la CGTP y militante de Ahora Nación, analizó el complejo escenario político tras el avance del conteo electoral que perfila a Keiko Fujimori como virtual ganadora. Aunque Ibáñez reconoció la importancia de respetar los resultados oficiales que emitan las instituciones del Estado como principio democrático fundamental, expresó una profunda preocupación respecto a la verdadera legitimidad con la que gobernará el próximo Ejecutivo, debido al alto nivel de ausentismo electoral registrado en los últimos comicios.
"Hay que ver cuánta representatividad tiene en relación a la población peruana. Estamos hablando de más de nueve millones de ausentismo. La mayor cantidad de población no ha ido a votar. Entonces, ante la debilidad de los partidos políticos, las organizaciones sociales, comunales y ronderos tenemos que organizarnos para cualquier intromisión de una dictadura, y la CGTP con el movimiento trabajador estamos alerta." - Gilmer Ibáñez.
Cuestionamientos internos y la defensa de la Sunafil
El dirigente sindical también dirigió duras críticas hacia el interior de su propia organización política, Ahora Nación, manifestando su total desacuerdo con las recientes declaraciones públicas del virtual diputado Alejandro Meneses. Ibáñez cuestionó que se utilicen tribunas para respaldar posturas que coinciden con partidos de extrema derecha como Renovación Popular, especialmente aquellas que pretenden debilitar o desaparecer los organismos encargados de fiscalizar los abusos laborales en el sector empresarial.
"Me pareció un poco raro la intervención del señor Meneses concordando en una propuesta política de decir que Sunafil es un obstáculo para las grandes empresas. No es un obstáculo, simplemente fiscaliza y hace cumplimiento de la ley. Más allá de que diga desaparecer Sunafil para que no investiguen a las empresas y los tengan en condiciones paupérrimas, me parece que ahí no concuerdo totalmente y estamos preocupados en la central por esas declaraciones." - Gilmer Ibáñez.
La necesidad de representación política y el vacío en el Congreso
Frente al recurrente debate sobre si los gremios deben mantenerse al margen de la actividad partidaria, Ibáñez defendió firmemente la politización del movimiento sindical como una herramienta necesaria para disputar y transformar las leyes desde sus cimientos. Asimismo, lamentó la falta de representación directa de la clase trabajadora en el nuevo Congreso bicameral, un vacío que, según su análisis, deja a los trabajadores sin interlocutores genuinos dentro de los espacios de poder formal.
"Desde la historia del movimiento sindical se ha tratado de desvirtuar que la parte gremial no debe participar en política, y eso es totalmente errado porque las normas se hacen en el Congreso de la República. Lamentablemente, no hay ningún representante de los trabajadores en el Congreso actual, no ingresó ninguno al Senado. No creo que los legisladores electos puedan enarbolar las banderas del movimiento sindical, ninguno conoce el tema laboral." - Gilmer Ibáñez.
Copamiento institucional y advertencia de movilización nacional
Hacia el cierre de la evaluación, Ibáñez fundamentó las razones históricas que colocan al movimiento sindical en un estado de máxima alerta ante la inminente toma de mando del nuevo gobierno. Recordó las contrarreformas aplicadas durante la década de los noventa y advirtió sobre el panorama institucional actual, caracterizado por lo que definió como un copamiento absoluto de los contrapoderes democráticos del Estado por parte de las fuerzas políticas que lidera el fujimorismo.
Gilmer Ibáñez concluyó señalando los motivos de fondo que justifican la desconfianza de las bases gremiales: “El fujimorismo destrozó el derecho laboral y persiguió a dirigentes sindicales en los 90”. El secretario de Defensa de la CGTP argumentó que "sabemos la conducta del fujimorismo, no solamente destrozó el derecho laboral, sino que persiguió a dirigentes sindicales y políticos. Nos preocupa el ascenso de ella, y el mejor equilibrio es estar organizado frente a un poder que ya prácticamente acaparó todos los poderes del Estado. Ya no hay separación de poderes, es una captura del Tribunal Constitucional, la Fiscalía y el Congreso por Fuerza Popular. Si no hay incrementos salariales anuales en un plazo de seis meses a un año, tendremos que convocar a un paro general con todas las bases a nivel nacional".
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