INTEGRANTES DE LA GENERACIÓN Z EN CONTROVERSIA POR MOVILIZACIONES Y REPRESIÓN POLICIAL

En una reciente entrevista para el programa "Conéctate con Mayra Alvarez", Karl Piero Mandros y Yackov Solano, dos jóvenes integrantes de la llamada Generación Z, expusieron sus perspectivas, a menudo contrapuestas, sobre las recientes movilizaciones sociales que han sacudido al país. Ambos jóvenes, convertidos en voces representativas de su generación, analizaron las motivaciones detrás de las protestas, la represión policial y el estado actual de la democracia en el Perú.

El Origen de la Protesta y la Crítica a su Politización

Karl Piero Mandros inició su análisis explicando que el impulso original de las protestas juveniles fue una reacción contra una medida que buscaba imponer aportes obligatorios a las AFP desde los 18 años, un acto que consideró una vulneración de la libertad individual. Según Mandros, el Estado no debe tener el control sobre las decisiones financieras de los ciudadanos. Posteriormente, el foco de las movilizaciones se desplazó hacia la lucha contra la creciente inseguridad y las extorsiones que afectan, entre otros, a los transportistas. Sin embargo, Mandros expresó una fuerte crítica hacia lo que describió como una "banalización" y politización de las marchas más recientes, en las que decidió no participar activamente.

“Lo que se ve es que ciertos representantes salen a decir en ciertos canales que la generación Z no va a votar por ciertos actores políticos. Yo me pregunto, ¿quiénes son ellos para politizar este conjunto? (...) Estamos analizando, haciendo frívola la marcha”, señaló Mandros, refiriéndose a la presencia de carteles con consignas políticas ajenas a la lucha contra la delincuencia, como la liberación de figuras políticas, lo cual, en su opinión, desvía el propósito central de las protestas.

La Policía como Autoridad y el Monopolio de la Violencia

Mandros también abordó la polémica sobre la actuación policial, recurriendo a una definición del sociólogo Max Weber para enmarcar su postura. Sostuvo que el Estado posee el monopolio del uso legítimo de la violencia, y la Policía Nacional es la institución encargada de ejercer ese control. Por ello, argumentó que, si bien se debe exigir a las fuerzas del orden que combatan la delincuencia con la misma contundencia que controlan las manifestaciones, no se puede tratar a la policía "como si fuera un amigo de confianza", sino como una autoridad que merece respeto. Desde su perspectiva, cualquier acto violento contra ellos es ilegítimo y provocará una reacción inevitable para mantener el orden.

"El Estado, según Max Weber, es aquella entidad que detenta la monopolización de la legitimidad de la violencia. Cualquier persona que intente romper una barrera de defensa va a tener una reacción. ¿Por qué? Porque si se rompe esa barrera de defensa, la función de la policía, que es controlar, termina rompiéndose", afirmó.

La Indignación Juvenil como Motor de las Movilizaciones

Por su parte, Yackov ofreció una visión anclada en la frustración y la indignación que, según él, define el sentir de muchos jóvenes. Para él, las protestas son una consecuencia directa del abandono por parte de las autoridades políticas, quienes han fallado en su labor de garantizar seguridad, educación y salud. Esta molestia generalizada es el verdadero motor que impulsa a la Generación Z a las calles. La impotencia, capturada en un video suyo que se viralizó, refleja el hartazgo ante un sistema donde la delincuencia y la extorsión se normalizan mientras el gobierno parece indiferente.

"La generación Z se está levantando nuevamente como represalia, en decir que ‘mira, si tú lo estás haciendo mal, pues va a tener consecuencias’. Da impotencia, que la policía nos está haciendo esas cosas y da impotencia ver que tanta gente muere por las extorsiones y la policía a nosotros nos ve como delincuentes", expresó Yackov, resumiendo el sentir que lo llevó a protestar.

¿Democracia o Dictadura Disfrazada? El Debate Clave

Uno de los puntos de mayor discrepancia en la conversación fue la definición del sistema político actual del Perú. Mientras uno defendía la existencia de una democracia, el otro la describió como un autoritarismo encubierto. Yackov fue el primero en sentar su posición, argumentando que las acciones represivas de las fuerzas del orden contra manifestantes pacíficos son incompatibles con un sistema democrático.

"Sinceramente, creo que la palabra correcta sería que estamos con una dictadura disfrazada con democracia", afirmó Yackov. Para sustentar su punto, cuestionó directamente: "¿Por qué los policías en las marchas (...) hay la necesidad de usar esos láseres verdes [para malograr cámaras]? (...) si están haciendo ese tipo de actos, entonces, ¿dónde está la democracia?".

Karl Piero Mandros se opuso frontalmente a esta idea, sosteniendo que el concepto de dictadura no es subjetivo. Para él, la prueba irrefutable de que en Perú existe la democracia es precisamente la capacidad de los ciudadanos para manifestarse públicamente, incluso en contra del gobierno. Advirtió sobre el peligro de "frivolizar" términos políticos tan serios, trazando una comparación con regímenes verdaderamente autoritarios.

"Discrepo, porque el hecho de que pueda salir a marchar es una señal de que no están en una dictadura. Si no, pregúntenles a los jóvenes de Tiananmén en China cuando se enfrentaron a la dictadura. Discúlpeme, pero todos los que hicieron ese cántico de 'la dictadura va a caer', créanme que estar en marcha es una señal de que no están en una dictadura", sentenció Mandros.

"El Enemigo es la Corrupción": Una Advertencia a la Clase Política

En respuesta a las acusaciones de tener una ideología política, Yackov fue tajante al afirmar que no se identifica "ni con la izquierda ni con la derecha", pues considera que esas divisiones históricamente solo han generado odio y desunión en el país. Su lucha, aclaró, no es por un bando político, sino por el derecho fundamental de los peruanos a vivir en paz. Respecto a la democracia, su diagnóstico fue sombrío, calificando al sistema actual como una "dictadura disfrazada con democracia". Criticó duramente la represión policial, mencionando cómo los agentes arrebatan banderas peruanas a manifestantes pacíficos y utilizan lásers verdes para dañar las cámaras de quienes registran los hechos, actos que considera incompatibles con un régimen democrático.

"Si Dios quiere, y si siguen ‘terqueando’ nuestros congresistas, ministros o las autoridades que están reprimiendo las marchas, la Generación Z se va a encargar justamente de que las cosas sean correctamente. Acá tenemos un solo enemigo común: la corrupción. Si no se encamina bien, se va a tener que encaminar bien. Y eso no es una amenaza, es más una advertencia", concluyó Yackov con un mensaje directo a la clase política.