Análisis Político
De una pequeña bodeguita en Ayacucho al mundo entero. La historia de Carlos Añaños y su familia es hoy un ejemplo de perseverancia, innovación y orgullo peruano.
Con máquinas viejas compradas en remate y trabajando desde la madrugada, Carlos y sus hermanos levantaron lo que más tarde sería un imperio global: AJE, creadora de Cola Real y Big Cola.
En 1998, las gigantes Coca-Cola, Pepsi y otras marcas multinacionales lanzaron una ofensiva para sacarlos del mercado en solo 100 días, con campañas millonarias y botellas regaladas. Sin embargo, Añaños tenía algo que los demás no: la cercanía con la gente. Hablaba con los bodegueros en su propio idioma, entendía a los consumidores y ofrecía precios justos.
El día 101, mientras los gigantes subían precios, AJE se mantuvo firme. Desde Huancayo comenzó una expansión que parecía imposible: primero conquistaron Venezuela, luego México, Tailandia, Vietnam y más de 27 países en todo el mundo. Incluso llegaron a patrocinar al FC Barcelona y a la selección de Inglaterra.
Hoy, Cola Real y Big Cola son símbolos de que los sueños no tienen límites. La visión de un ayacuchano logró competir de igual a igual con las marcas más poderosas del planeta.
“Nunca imaginé que un niño que vendía arroz y azúcar estaría enfrentándose a los gigantes del mundo”. Carlos Añaños