Análisis Político
Somos testigos de la desesperación, los nervios y la soberbia que aún conserva un gobierno nefasto, reprochado por la mayoría de los peruanos. Con cifras alarmantes en desaprobación y criminalidad, esta administración llegó con intenciones bien marcadas: ser el monigote de los poderes acostumbrados a manejar un país tan rico, llenarse los bolsillos y aumentar la pobreza sin cerrar las brechas sociales que afectan a tantos compatriotas.
Vivimos momentos de incertidumbre, inmersos en un caos político que no encuentra solución y que cada día se hunde más en el autoritarismo. Este régimen ha capturado instituciones a su paso, pero aún hay algunas que resisten, luchando por el sistema de justicia y por rescatar al Perú de las manos de incapaces sin liderazgo ni horizonte. Todo parece funcionar en piloto automático, como un barco a la deriva.
Un ejemplo reciente es el allanamiento al ministro del Interior, Juan José Santibáñez, que hasta el día de hoy millones de peruanos se preguntan qué hace en el cargo con tantos cuestionamientos y presuntas actividades ilícitas. Entró entre aplausos y abrazos, mostrando una supuesta guerra ganada, pero en el fondo sabe que ha perdido y que su destino podría ser pasar sus días tras las rejas. Mientras tanto, la presidenta Dina Boluarte, recién levantada, despeinada y aún con rastros de una cirugía reciente, alzó la voz para lanzar incoherencias sin sustento técnico, señalando, acusando y faltando al respeto como toda una autoritaria.
Boluarte se sintió tan ofendida por el allanamiento a uno de sus ministros que, con un poder fáctico, sigue manejando una cartera tan crucial para el país. Llamó “honesto” a Santibáñez y, con un tono enérgico, pero visiblemente nervioso y preocupado por lo que sabe que se le avecina, se dirigió a la nación. Aún no ha comprendido que los allanamientos ocurren cuando hay un proceso de investigación en curso, no simplemente por intereses políticos, como usted menciona. El Perú recuerda los audios en los que se escucha la presunta voz de su ministro negociando hechos que luego se concretaron. Solo basta una pericia para reconocer su voz y confirmar los delitos que, en una simple conversación, dejan al descubierto el verdadero rostro del ministro del Interior.
Se tomó el tiempo de paralizar al país, en medio de tantas problemáticas, solo para defender a un ministro cuestionado, incapaz e ineficiente. Olvidó el cargo que ocupa hoy en día y lo usó para hacerle la guerra a los "caviares". Estoy casi segura de que nunca ha tomado un diccionario ni se ha molestado en buscar el significado de la palabra "caviar", porque si se tomara unos minutos en hacerlo, vería reflejado su propio nombre en ella.Blasfemando toda clase de barbaridades, acusó al Ministerio Público de estar coludido con la prensa para dar un "golpe de Estado blando". “Ahora los golpes de Estado ya no vienen del Ejército, sino del Ministerio Público y de la prensa”, afirmó Dina Boluarte.Pero, no puede hablar de un golpe de Estado cuando las Fuerzas Armadas solo obedecen órdenes de su jefe supremo, a quien usted mantiene bajo su mando, premiándolo por las 50 víctimas ejecutadas extrajudicialmente en su gobierno. Tarde o temprano tendrá que rendir cuentas.
Aún existe libertad de expresión, y usted no tiene ningún derecho a silenciarnos, porque seguiremos informando sobre lo que su gobierno viene tramando, dejando evidencias a su paso. ¿Se atreve a hablar de "acoso político"? ¿Realmente cree que es acoso político cuando se denuncian hechos en algunos medios de comunicación? ¿Le parece acoso político que no nos quedemos callados mientras el Perú se desmorona?
Eso, señora, no es "buena prensa" según su criterio. No. Existe libertad de expresión y libertad de prensa. Y aunque no le guste, seguiremos ejerciéndola.
"Pueden allanar la casa de todo el gabinete", fueron sus palabras, pronunciadas con soberbia, sin darse cuenta de que su subconsciente la traiciona. Los allanamientos no ocurren por simple capricho, sino cuando existe una orden judicial dentro de un proceso de investigación.
¿Quiere decir que deberían allanar la casa de todos sus ministros? ¿Acaso hay más de un ministro cuestionado y con procesos en curso? ¿Estamos ante un Poder Ejecutivo o ante una organización...?
Los que no tenemos rabo de paja miramos con la frente en alto. Pero tanta incoherencia solo nos hace preguntarnos: ¿qué acuerdos, qué pactos habrá hecho para terminar juzgando desde su propia experiencia y condición?
Una presidenta que, con discursos baratos, intenta mentirle al pueblo peruano sobre las investigaciones fiscales que pesan sobre ella. Casos como el Caso Cofre, la activación del equipo especial de policías en apoyo al EFICCOP, enriquecimiento ilícito, intercambio de favores con la exfiscal Patricia Benavides, Los Dinámicos del Centro, abandono del cargo (disfrazado como una cirugía de salud, cuando en realidad fue estética), y la contratación de su amigo Víctor Torres Merino en el Midis.
Y no podemos olvidar las denuncias constitucionales del Caso Rolex, donde su Wayki le prestaba relojes a cambio de presupuestos adicionales para su región cada vez que le hacía un "préstamo". Pero lo más lamentable: la pesada mochila de 50 ejecuciones extrajudiciales durante las protestas.
Porque mientras el país arde en crisis, su mayor preocupación fue defender a un ministro del Interior cuestionado, usando su discurso para decir más incoherencias.
¿Cómo podemos tener un ministro del Interior que defiende delincuentes? Es absurdo pensar que combatiremos la delincuencia en un país con una alta tasa de criminalidad cuando su equipo está compuesto por asesores como Carlos Camacho, exvocero de Rodolfo Orellana y procesado por la Contraloría por ganar órdenes de servicio sin siquiera tener un título.
¿De qué clase de ministro del Interior estamos hablando? Un ministro que, antes de que salga un reportaje, ya tiene toda la información mapeada y estudiada. Un ministro que llegó al cargo para cumplir su promesa de cerrar el grupo de apoyo del EFICCOP, tal como lo revelaban los audios. ¿El resultado? Un aumento del sicariato y de las organizaciones criminales bajo su gestión, todo por su falta de estrategias y capacidad.
El poder lo ha mareado tanto que ahora se dedica a criminalizar a los fiscales que lo investigan. Tiene mucho que responder sobre los audios en los que ataca a periodistas y deja entrever claros conflictos de interés.
¿Cómo es posible que un ministro del Interior tenga acceso anticipado a una investigación periodística y del Ministerio Público? Sabía del allanamiento mucho antes que la propia fiscalía, tiempo suficiente para hacer desaparecer cada evidencia y esperar la intervención con una taza de café, bien cargado de mentiras.El descaro de este gobierno es inmenso, pero más aún el de un Congreso que se rasga las vestiduras para proteger a cada presunto delincuente que les sirve favores o con quien pueden intercambiar intereses políticos.Y para cerrar, las palabras de una presidenta que no tiene idea de cómo gobernar:
"Debemos mantenernos firmes para defender la democracia, el Estado de derecho, el respeto a las instituciones y a la Constitución." - Dina Boluarte.
Un discurso mal escrito y peor leído. La democracia se ha perdido en el país, y el régimen que hoy gobierna al Perú está a un peldaño del autoritarismo. ¿Respeto a las instituciones públicas y autónomas? Lo que hay es amedrentamiento, amenazas y faltas de respeto al Ministerio Público solo porque investiga sus actos. No quiere que nadie la investigue, pero el poder la marea y no se da cuenta de que es tan mortal como cualquiera de nosotros. Si hiciera bien las cosas, recibiría reconocimiento, pero en su caso, solo le espera el encierro.
¿Respeto a la Constitución? Más de 70 artículos han sido cambiados y modificados, como aquel que le permite trabajar de manera remota para continuar con sus viajes de lujo. No, señora presidenta, en este país no hay democracia, ni estado de derecho, mucho menos respeto por las instituciones públicas y la Constitución. No hay respeto por un país que llora por el cierre de brechas, que sufre la indiferencia de su gobierno y que, para mantenerse en el cargo, usted ha tenido que comprar con bonos al Congreso de la República.
Este Congreso, cómplice y corrupto, será recordado como uno de los más nefastos. El Perú clama por justicia. Las rejas esperan, y la memoria de un pueblo jamás olvidará.