Análisis Político
Esta es la triste y cruda realidad de la qué pasa el país, en medio de los discursos baratos y falsos de una presidenta que intenta encontrar salidas a su cuestionable gobierno.
Su subconsciente la traiciona al compararse con “una exalcaldesa que goza de libertad y a quien no le rompieron la puerta.”
A ese nivel de corrupción ha llegado su gobierno, y aun así, orgullosamente, se victimiza ante el rechazo y la desaprobación que ostenta. La protección y la libertad que disfruta se la debe a los incapaces congresistas que, con tal de protegerse a sí mismos y a sus manejos codiciosos del poder, buscan ampararse en leyes mal hechas, que perjudican y ponen en riesgo la vida de miles de peruanos.
Leyes que otorgan facultades a una policía que, en muchos casos, es parte de organizaciones criminales vinculadas a la minería ilegal. Noticias que se filtran y otras que se esconden. ¿Cuántos policías han dejado de defender la vida de los peruanos y han traicionado el compromiso que asumieron con el país? ¿Cuánto dinero se mueve en la minería ilegal? ¿Cuántos poderes del Estado lo permiten?
Sus palabras incoherentes son las mismas que deberá repetir cuando termine su gobierno:
“No debemos permitir que los derechos humanos sean privilegios de los criminales.” – Dina Boluarte
Pero lo permitimos, señora presidenta. Usted goza de los derechos humanos que solo funcionan para algunos, mientras que los deudos de las víctimas que fueron ejecutadas extrajudicialmente aún esperan justicia.
Ahora sigue en busca de aliados, llamando a las fuerzas políticas a dialogar "en defensa del desarrollo del país". ¿De qué desarrollo habla, señora presidenta?, si está destruyendo las oportunidades de muchos peruanos. ¿De qué desarrollo habla?, si cada día la pobreza aumenta y la criminalidad está enquistada en el poder. Si la inseguridad y las muertes son el pan de cada día, si ningún peruano se siente tranquilo al salir a la calle. ¿De qué desarrollo habla?, cuando ni siquiera tenemos estabilidad política debido a su nefasto gobierno.
Los derechos humanos están amparados a nivel internacional y nacional, pero usted los vulneró. Ahora dice que no se debe permitir que discursos como los derechos humanos sean usados como armas ideológicas para deslegitimar el principio del orden y la autoridad del Estado ni para perseguir a policías y militares. Sin embargo, ¿quiénes fueron los que gatillaron las armas contra las víctimas en las protestas? ¿Quiénes fueron los beneficiados que salieron del Perú con grandes premios tras las ejecuciones ocurridas durante su gobierno?Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional no fueron abandonadas a su suerte; actuaron bajo órdenes que, en su momento, su gobierno deberá responder. Pero sí fueron premiados, señora presidenta. Busca excusas, usa discursos baratos sin tener siquiera idea de lo que habla. Su equipo técnico no funciona, no le brinda información real. La verdadera desinformación en este país proviene de usted.Llamarla "Presidenta de la República" me genera vergüenza como peruana, porque refleja la clase de políticos que tenemos.¿Quiere combatir verdaderamente la criminalidad? Empiece por declarar ante el sistema de justicia y deje de quedarse callada. ¿Cuántas veces pidió públicamente que la llamen a declarar? Y, sin embargo, guarda silencio.De tantas mentiras, su nariz operada seguirá creciendo y alargándose.
Incluso su participación en una ceremonia de maestría en derechos humanos es un insulto para el país y para quienes han sufrido desde que asumió el gobierno.
¿Y se atreve a hablar de democracia? ¿De qué democracia habla, señora presidenta? Si su gobierno ha capturado la mayoría de los poderes autónomos que deberían velar por una verdadera democracia, La ciudadanía no puede actuar en su defensa; su cinismo llegó al extremo de pronunciar palabras falsas como:
“Nuestra visión es clara. Los derechos humanos deben proteger la libertad individual, el derecho a la propiedad y la seguridad jurídica, sin que sean excusas para el caos o la impunidad.” – Dina Boluarte
Fueron palabras de un discurso, pero no de su gobierno. Porque lo único que ha hecho este gobierno es atentar contra la libertad de expresión, romper todo derecho democrático de los peruanos que exigen respeto por sus votos y deslegitiman su propio gobierno.Hoy, sus cuentas suman más de medio millón de soles, mientras las familias peruanas tienen que ganarse el pan cada día, de sol a sol. Mientras la pobreza azota el país y la criminalidad acaba con la vida de muchas personas, usted goza de poder y seguridad. Pero no será eterno, señora presidenta.
La palabra 'odio' y 'egoísmo' la ha repetido hasta el cansancio, pero son exactamente lo que los peruanos reflejan de usted: el odio que siente por muchos ciudadanos y el egoísmo con el que llena sus cuentas bancarias, sin pensar en el verdadero rol que debería cumplir su gobierno.
¿Pero qué podemos esperar de este gobierno? Si quienes deberían tomar acciones están en la misma situación que usted. Congresistas investigados, corruptos, mocha sueldos, violadores. Son ellos quienes, tarde o temprano, tendrán que responder al Perú. Son ellos quienes deberán rendir cuentas a la justicia cuando su lujoso poder termine.Mientras muchos peruanos no conocen lo que es tomar vacaciones porque un solo día sin trabajar es un día sin comer, estos congresistas, mal pagados con nuestros impuestos, se dan el lujo de vacacionar en diferentes países a costa de todos nosotros.
Una ley sin rumbo, en medio de incapacidad e impunidad, que tendrá que esperar hasta que los congresistas se les dé la gana restituirla. Mientras tanto, se sigue jugando con la vida de muchos peruanos.
Un Congreso en el que solo unos pocos congresistas intentan levantar la voz en representación de todos los peruanos, pero sin ser escuchados ni tomados en cuenta. Porque aquí lo que manda no es la justicia, sino los votos, los intereses y los pagos bajo la mesa.